casa de huéspedes para niels bohr
2017 | Tisvilde, Dinamarca | Escuela de Arquitectura de Toledo
Elementos de Composición
El camino en el estudio y la reinterpretación de maestros continúa posando la vista sobre una vivienda. En 1956, el físico danés Niels Bohr encarga al arquitecto Wilhelm Wohlert una pequeña casa para huéspedes en una granja de la localidad de Tisvilde, al norte de la isla de Selandia. En este lugar se da un templado clima oceánico donde la vegetación se extiende de manera heterogénea por el territorio, salpicando el paisaje de árboles y claros.
La vivienda, pensada con un presupuesto ajustado, consiste en un ala de invitados encarada al sudoeste para aprovechar mejor la luz solar. Un contenedor principal que se eleva sobre el terreno gracias a tres vigas de madera que soportan no sólo la zona vividera sino una pequeña terraza. La versatilidad de sus carpinterías hace que se puedan abrir las cubiertas de las puertas, las propias puertas, o abatir hacia arriba los cerramientos de las habitaciones. Esto crea una cubierta o visera sobre la terraza convirtiéndola en un porche en el que sentarse a observar el entorno.
En esta obra hacen su aparición rasgos y líneas de pensamiento que posteriormente seguirá Wohlert durante su carrera. Este caso en particular adquiere un marcado carácter japonés, con elementos rectos, de madera, abatibles y que juegan en un espacio de umbra, de engawa. Presta atención al mobiliario (diseñado por él mismo) y a las proporciones, provenientes del tatami clásico japonés. De esta manera, se aprovechan cortes estandarizados de madera sin tener que desperdiciar material para cumplir con medidas más particulares. La fachada viene dada por cinco módulos que emplean listones de 208mm de largo. La planta está determinada por tres módulos que marcan el ancho de cada habitación, y cuatro módulos que marcan el fondo.
Las paredes del interior, a semejanza de la casa tradicional japonesa, están divididas en dos alturas diferenciadas por un tapiz con motivos arbóreaos que fue pintado por el mismo arquitecto. La casa está dotada de calefacción y aislamiento, pero su carácter austero con sólo los elementos esenciales para hacer vida dentro de ella la dotan de un carácter de refugio o camarote de barco. Todas estas características dotan a la casa dde un carácter sereno y adaptable tanto a sus inquilinos como al entorno en el que se encuentra. Sus cerramientos se abaten para hacer de los árboles y la luz del sol un elemento más que entra dentro de este espacio, con la terraza a modo de un lugar intermedio desde el que relacionarse con la naturaleza y reposar.