pabellón alemán en la expo bruselas '58
2019 | Bruselas, Bélgica | Escuela de Arquitectura de Toledo
Construcción II
Para la asignatura de Construcción II, el ejercicio principal consistiría en el análisis de una o dos obras significativas por su interés constructivo. En nuestro caso, escogimos el Pabellón Alemán en la Exposición Universal de Bruselas de 1958 y la Case Study House Nº 8, también conocida como la Casa Eames. Ya teníamos conocimiento previo de estas dos obras gracias a referencias qe se nos habían dado en cursos previos. En el caso del Pabellón Alemán, es característico su propósito de ser modulado y construido con un rápido montaje y desmontaje debido al carácter temporal de la Expo. Todo esto se combina además con su suspensión sobre el suelo por medio de elegantes estructuras portantes y bandejas. Creemos por tanto que se trata de dos excelentes ejemplos para aprender no sólo sobre la construcción en metal sino para también adquirir nuevos conocimientos sobre la forma de abordar los problemas del uso, el terreno y la celeridad en su construcción.
Comenzamos por estudiar el pabellón de manera general y aproximándonos progresivamente hacia los detalles. La Expo tuvo lugar en una década en la que el mundo se estaba asentando en un estado post-bélico donde los países europeos se recuperaban de décadas de tensión y conflicto que los habían llevado al desastre de la guerra. Se respiraba, a pesar de la incipiente Guerra Fría, ciertoambiente de optimismo y confianza en el progreso derivado de los avances científicos. El Atomium, símbolo de esta feria, era muestra de esa fe en las maravillas que vendrían de la mano de la energía nuclear. En cuanto a Alemania, un país dividido desde el final de la guerra, trataba de mostrarse al mundo con una nueva cara más amable, humilde, discreta pero firme exponente de su progreso industrial y tecnológico. Para huir de la pomposidad y megalomanía exhibida por el Tercer Reich en sus anteriores pabellones y eventos internacionales, Sep Ruf y Egon Eiermann concibieron un pabellón de carácter más austero y cercano a la escala humana.
A Alemania se le asignó una parcela de 18.000m² ubicada al suroeste del recinto. El lugar contaba con una pendiente que hacía que la diferencia de cota rondase los 6,80m. El concepto general giraría en torno a nueve temáticas: agricultura, artesanía, industria, ciudad y vivienda, necesidades personales, deberes y tareas sociales, salud y asistencia, ocio y educación. Se llegó a la conclusión de que la forma ideal era de un complejo edificado y segregado por el territorio que, con una escala humana, albergase no sólo las diversas temáticas sino conferencias, actos y salas de lectura. Los módulos consistían en planos con una estructura portante reticular de perfiles de acero IPN colocados cada 3,30m en cuyos nudos estructurales se colocaron los pilares también IPN. Los forjados exhibían en sus cantos los perfiles de acero que hacían que se diferenciasen los suelos y techos, más claros. Estas piezas eran de una, dos o tres plantas y se posaban sobre zócalos de ladrillo que se adaptaban a la forma exacta del terreno sin alterarlo.
Los cerramientos consistían en dos planos verticales separados 1,30m entre sí. El más exterior delimitaba el espacio construido y estaba formado por elementos fijos y móviles. Los fijos eran barras tubulares blancas que iban de forjado a forjado, mientras que los móviles eran persianas metálicas contenidas entre estas barras para proteger el interior de la luz del sol. El cerramiento interior se componía de planos de vidrio contenidos en carpinterías verticales de planta cruciforme que al igual que las barras blancas en el plano exterior, se ubicaban al igual que la estructura cada 3,30m. Sus pasarelas y recorrido a través de los módulos, además del carácter abierto de estos engawas conferían a este pabellón un carácter casi monástico, de contemplación y paz en comunión con la naturaleza, los nuevos usos de los materiales y los cambios que estaba atravesando la sociedad alemana del momento.
En colaboración con Andrea Almaraz y Virginia Martín